La biblioteca central de la Custodia

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Antigüedad de la Biblioteca central de la Custodia

A cura di fra Franco VALENTE OFM

Según las informaciones proporcionadas por los analistas del Jerusalem Public Lending and Referente Libraries, las bibliotecas más antiguas de Jerusalén son: la del Patriarcado Greco Ortodoxo, fundada en el 1865; la de la École Biblique de los padres Dominicos, del año 1890; la de la Universidad Hebrea, del año 1892; y la de la American School, del año 1901. Se excluyen, naturalmente, los archivos.
Ahora bien, los fondos más antiguos de la actual biblioteca central de la Custodia de Tierra Santa están formados por libros y manuscritos que formaban parte de la biblioteca del convento del Monte Sión, del cual fueron expulsados los franciscanos en el año 1551. Es evidente, por tanto, que la biblioteca central de la Custodia es mucho más antigua que todas las bibliotecas mencionadas anteriormente. Podemos dividir su vida en dos fases: la anterior a 1551 y la posterior a los años 1560-61.

La biblioteca del Monte Sión

Libro antiguo de la biblioteca central de la Custodia

En personas que se dedican al estudio, la oración y al ministerio sagrado es natural suponer un gran amor por los libros y su afán por procurárselos. Esto explica la formación de las bibliotecas conventuales desde los inicios de la Orden franciscana, en el siglo XIII.

La Casa Madre de los Franciscanos de Tierra Santa, el convento del Monte Sión, edificado en el 1335, no podía ser una excepción. Los religiosos allí residentes formaban una comunidad bastante numerosa: al inicio eran doce, pero pronto el número ascendió a veinte e incluso más. Provenientes de todos los países de Europa, se procuraron importantes manuscritos y, después de la invención de la imprenta, a mitad del siglo XV, los primeros libros salidos de las prensas.

Así se formó una biblioteca conventual. La Biblioteca y la Farmacia del Monte Sión eran bien conocidas de los numerosos peregrinos que los Franciscanos hospedaban y guiaban en la visita a los Santos Lugares.

Esta antiquísima librería del Monte Sión constituye por tanto el fondo más precioso de la biblioteca de San Salvador. Es cierto que con el correr de los siglos muchos libros y manuscritos se han perdido, aunque creemos que la parte principal esta reunida y conservada en la biblioteca de San Salvador.

Los manuscritos constituyen la parte más antigua. Entre los que han llegado a nuestras manos, uno de los más valiosos es una obra de medicina del más grande y original de todos los médicos musulmanes, Abu Bakr Muhammad IBN ZAKARIA AL RAZI (865-925), llamado comúnmente Liber Almansoris, por el nombre de su mecenas Mansur ibn Ishaq al-Samani. Es un gran manuscrito in-folio, de fines del siglo XIII o inicios del XIV, con la traducción latina de la obra árabe, ornada de bellas miniaturas en rojo y azul, y con numerosas y antiguas notas marginales. Fue por mucho tiempo utilizado por nuestros médicos y enfermeros del Monte Sión.

Otro manuscrito importante es el Mamotrectus o Correctorium de la Biblia, del franciscano Giovanni MARCHESINI da Regio, en dos ejemplares, del siglo XIV. También es precioso el pequeño códice que contiene diversos tratados de San Bernardino de Siena (De contractibus et usuris y De restitutione) y de san Juan de Capistrano (De matrimonio), copiado hacia el año 1518 por Frate Ugo de Aquitania, franciscano del Monte Sión, con dos preciosas miniaturas que representan a los dos santos.

Sin embargo no se debe pensar que todos los manuscritos de la biblioteca custodial provengan de aquélla del Monte Sión. La mayoría fueron adquiridos gracias a los esfuerzos de fra Agustín ARCE, que fue responsable de la biblioteca por casi cuarenta años (desde 1936).

El otro fondo importante de la biblioteca custodial está constituido por los incunables. Casi todos provienen de la biblioteca del Monte Sión. Tratan de todas las materias que formaban el bagaje cultural del hombre culto de entonces: Biblia, Derecho, Teología, Filosofía, Literatura, Medicina, Casuística, Ascética, Historia, Predicación, Decretos y Constituciones Clementinas, Apologética… Van del 1472 al 1500, última fecha de los incunables. Hay textos y comentarios de la Biblia, de los Padres, de los Escolásticos como Alessandro di Hales, san Buenaventura, Duns Scoto, santo Tomás de Aquino, Nicolaus de Ausmo, etc. El incunable más antiguo de nuestra biblioteca es el Opus Quadragesimale de Roberto CARACCIOLO (Venecia, 1472). Dignos de mención son: los Sermones de San Efrén (Brescia, 1490), el Fortalicium Fidei del franciscano Alfonso de Espina (Norimberga, 1494), la Historia Ecclesiastica de Eusebio (Mantova, 1479) y el De Civitate Dei de san Agustín (Venecia, 1475).

La otra grande especialidad de la biblioteca del Monte sión son las obras de medicina. Dado que había en el convento una farmacia y una enfermería, célebres para los religiosos y peregrinos, se fueron reuniendo las obras de medicina y cirugía más importantes del tiempo. El lector encontrará su descripción detallada en la obra del P. ARCE Miscelánea de Tierra Santa tomo I, en el capítulo Libros antiguos de medicina en la Biblioteca de San Salvador (Jerusalén, 1950), páginas 251-317.

Antes de concluir esta nota sobre la biblioteca del Monte Sión, vale la pena recordar que varios peregrinos dicen haber encontrado muchos de los libros que buscaban, entre ellos: Tucher (1479-80) en su Pilgerfahrt, en el Reyssbuch de Feyrabend, p. 306; Baumgarten 81507) en su Peregrinatio, p.99, etc.

Del Monte Sión al convento de la Columna


La biblioteca del Monte Sión fue transportada poco a poco, en el año 1560-61, al nuevo convento llamado entonces de la Columna (deir el-`Amud) y ahora San Salvatore. Dispuesta sobre el pequeño claustro del convento primitivo, que aún se puede ver, allí permaneció hasta finales del siglo XIX, en que fue construida la nueva biblioteca al este de la sacristía, que era primitivamente el coro y el presbiterio de la primera iglesia de San Salvador.

La biblioteca permaneció en aquel local hasta que fue necesario encontrar un nuevo sitio para hacer lugar a los nuevos libros, y para hacerla accesible al público. Después de dos años de trabajo, de 1975 a 1977, la nueva sede estuvo lista: una bella sala en la planta baja del convento de San Salvador, con una longitud de 28,20 metros y una profundidad media de 14 metros.

En el momento del traslado al nuevo convento, la biblioteca podía contar con algún centenar de volúmenes: manuscritos, incunables y libros del 1500, nada comparable a la biblioteca moderna. No hay que asustarse por el número tan reducido de libros y códices, pues sabemos que la biblioteca del Sacro Convento de Asís, que era la más rica del mundo después de la de los Papas de Aviñón, tenía en 1381 poco más de 700 volúmenes; y la biblioteca vaticana, cuando NICCOLÒ V la organizó en el 1447, no tenía más de 350 códices latinos, más alguno en griego y árabe, número que pasó a 1160 un poco después, y a 3.500 manuscritos y obras impresas en el 1481, cuando SIXTO IV agrandó el local.

También la biblioteca custodial ha visto aumentar constantemente, aunque a un ritmo menos rápido, sus fondos de manuscritos y obras impresas. Un siglo después de la instalación en sus nuevos locales contaba con cerca de 2.500 libros; a mediados del siglo XIX llegaba a los 12.000; en 1936 eran cerca de 20.000. Hoy (2007) llegan a más de 40.000 obras. Además recibe, por abono y de forma gratuita, muchas e importantes revistas de teología, liturgia, derecho canónico, misionología, orientalismo, historia de la Iglesia, hagiografía, franciscanismo, etc.

Este notable enriquecimiento se debe a varios motivos. El principal es la preocupación constante de enriquecerla por parte de sus responsables. Entre éstos se debe mencionar a fra Cipriano de Treviso († 1883),el historiador fra Girolamo GOLUBOVICH († 1941), el ya citado fra Agustín ARCE y fra Sabino DE SANDOLI († 2001).
Los Comisarios de Tierra Santa, sobre todo el de Madrid y el de París, y los padres Delegados de Tierra Santa en Roma han aportado muchas obras de gran valor. También los libros dejados por los religiosos difuntos y los regalos por particulares y de sociedades científicas han contribuido en gran medida al engrandecimiento y enriquecimiento de la biblioteca.

Principales tesoros

Además de los manuscritos y algunos incunables de los que hemos hablado, la biblioteca de San Salvador posee numerosas obras raras y preciosas de los siglos XVI y XVII; grandes colecciones, como las dos Patrologie, griega y latina, del MIGNE; los Acta Sanctorum de los Bolandistas, en 70 volúmenes in-folio, y muchas otras grandes obras; las principales enciclopedias; muchos de los grandes diccionarios de teología, liturgia, arqueología, Sagrada Escritura, espiritualidad, derecho canónico, historia y geografía eclesiástica, etc.; y sobre todo, la sección de PALESTINOLOGÍA, que comprende una rica cosecha de Itinerari di Terra Santa. Éste es su más específico y precioso tesoro: se trata de hecho, de algunos centenares de diarios de viaje, del incunable de Breidenbach hasta nuestros días.

Las secciones de la biblioteca son: Palestinología, Custodia de Tierra Santa, Oriente Cristiano, Judaica et Talmudica, Islamica, Armeniaca, Arabica, Historia de las Cruzadas, Historia del Medio Oriente, Historia de la Iglesia, Historia civil, Geografía, Teología dogmática, Teología moral, Bíblica, Patrología, Cristología, Eclesiología, Concilios, Mariología, Pastoral, Predicables, Liturgia, Espiritualidad, Catequética, Apologética, Derecho canónico, Franciscanismo, Hagiografía, Biografía, Literatura de varias lenguas, Literatura griega y latina, Arte, Ciencias naturales y Medicina, Enciclpedias, Léxicos y Gramáticas, Incunables, Manuscritos, y otras secciones menores.

La biblioteca de San Salvador tiene, evidentemente, muchas secciones, aunque está especializada de modo particular en lo que atañe a la historia y los itinerarios de los santuarios de Tierra Santa y lo relativo al franciscanismo en cuanto a las fuentes y estudios.

En todas las épocas, la biblioteca ha estado visitada y utilizada por los estudiosos. Basta citar a CHATEAUBRIAND, SALZBACHER y a los grandes bibliógrafos de Palestina TOBLER y RÖHRICHT.

Bibliografía

ARCE A., La Biblioteca Central de la Custodia de Tierra Santa, in Tierra Santa, Jerusalem, 38, 411 (1963) 25-30.
Id., The Central Library of the Custody of the Holy Land Jerusalem, in Miscelánea de Tierra Santa III, Jerusalem, 1975, 444-456.
Id., La Bibliothèque Centrale de la Custodie de Terre Sainte, in Miscelánea de Tierra Santa IV, Jerusalem, 1982, 423-432.
Id., Libros antiguos de medicina en la Biblioteca de San Salvador, in Miscelánea de Tierra Santa I, Jerusalem, 1950, 251-317.
 Id., Itinerarios raros y preciosos de Palestina. Extractos, aportaciones y notas criticas, Jerusalem, 1963.
GOSSELIN N., La bibliothèque des Frères de la Corde au Mont Sion, in ACTS, Jerusalem, 30 (1985) II 377-400.
MISTRIH V., Catalogue des manuscrits arabes du couvent de St. Sauveur des Frères Mineurs à Jérusalem, in Studia Orientalia Christiana Collectanea, Cairo - Jerusalem, 33 (2000) 115-226.

A cura di fra Franco VALENTE OFM ex direttore della biblioteca di San Salvatore

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