Bibliotecas de la Custodia

Aunque todos los conventos de la Custodia tienen su propia biblioteca, las hay de más o menos importancia según su antigüedad y contenido.

Citamos las de Alepo (Siria), Alejandría y el Cairo en Egipto, Belén, Nazaret, Ain Karem y Harissa (cerca de Beirut), todas ellas del siglo XVII. Las de Nicosia y Lárnaca (Chipre) son un poco anteriores, al menos en sus primeros fondos (siglo XVI).

Todas poseen obras de valor, sobre todo en materia de orientalismo: gramáticas y diccionarios de lenguas orientales, los Padres, teología, apologética, catequesis, historia, geografía, etc.

Entre las bibliotecas más recientes cabe citar: la del convento de Bab Tuma, en Damasco, incendiada el año 1860, pero reconstruida y bien dotada; la del Instituto Bíblico Franciscano de la Flagelación, en Jerusalén, que, fundada en el 1929 con libros cedidos de la biblioteca centra de San Salvador, se ha enriquecido continuamente; y la más reciente, que es la del Centro de Estudios Orientales del Cairo.

Pero la que supera a todas, al menos en antigüedad, es la biblioteca del convento principal de la Custodia de Tierra Santa, San Salvador en Jerusalén.


Antigüedad de la Biblioteca central de la Custodia