La medalla del Papa León XIII: símbolo del viaje santo a Jerusalén

Si vienes a Tierra Santa para recorrer a pie la tierra que Cristo pisó, aquí donde vivió, murió y resucitó...

Si vienes a Tierra Santa para confesar y confirmar tu fe en el Hijo de Dios...

Si vienes a Tierra Santa para apoyar a los cristianos que viven aquí y que esperan la oración y la ayuda de los peregrinos para sentirse parte de la única Iglesia viva...



Peregrinos con la medalla
Para sancionar esta relación especial que une a los peregrinos que vienen a Tierra Santa con sus habitantes, el Papa León XIII en 1901, quiso bendecir y animar a los peregrinos en su camino mediante una condecoración, una medalla con forma de Cruz de Tierra Santa, que todavía hoy se entrega a quien realiza el viaje santo.

Además de ser un símbolo, la condecoración es un gesto: más allá de los peregrinos de a pie, o de cualquier otra persona a la que el Custodio quiera agradecer sus esfuerzos al servicio de Tierra Santa, son los mismos peregrinos los que adquieren esta Condecoración.

“La adquisición” de la medalla permite a la Custodia ayudar económicamente a las personas necesitadas de Tierra Santa, destinando la totalidad del importe a este fin.

Como un sello en tu corazón


El objetivo principal es que esta condecoración recuerde al peregrino lo que la Tierra Santa enseña, las gracias recibidas, los encuentros habidos y recordarle lo que el mismo Señor le pide:

“Ponme como un sello sobre tu corazón, como un sello en tu brazo” (Ct 8, 6).