El convento franciscano del río Jordán 50 años después de su clausura

23/07/2018
El convento franciscano en el río Jordán se cerró a toda prisa en 1968. Hace pocos días, en el transcurso de unas obras para desminar el área, un fraile franciscano de la Custodia de Tierra Santa regresó por primera vez. Lo hizo a petición de la asociación Halo Trust, dedicada desde hace tiempo a retirar las minas de la orilla occidental del río, donde se sitúa el episodio del Bautismo de Jesús. Desde 1967, a consecuencia de la guerra entre Israel y Jordania, toda el área se cerró a peregrinos y turistas, para convertirse en un enorme campo minado (55 hectáreas) y zona militar. Solo en el año 2000, durante la visita del papa Juan Pablo II a Tierra Santa, se abrió un pequeño acceso y después en 2011 las autoridades israelíes limpiaron una pequeña parte del terreno para hacerlo accesible a los peregrinos.

Desde enero de 2018 Halo Trust ha limpiado poco a poco todos los territorios que pertenecen a ocho iglesias cristianas: católica, greco-ortodoxa, armenia, copta, etíope, rumana, siria y rusa.
El 9 de julio fue el turno del terreno de los franciscanos, que representan a la iglesia católica. Se procedió al desminado de la carretera principal hasta la iglesia, alrededor de la iglesia y dentro de la iglesia. No se encontró ningún material sospechoso en la iglesia o el convento, pero los trabajadores de Halo Trust pidieron retirar todos los objetos.

“El 16 de julio entré en el convento – cuenta fray Sergey Loktionov - . Encontramos cosas que pertenecieron a los frailes: vestiduras sagradas, mobiliario litúrgico, candelabros, libros, altares portátiles. Daba la impresión de que los frailes tuvieron que marcharse con prisa, porque incluso habían dejado el registro de las misas de peregrinos sobre la mesa del refectorio con el lapicero dentro”. La última misa registrada era la del 7 de enero de 1968, celebrada por un grupo procedente de Nigeria. “También en la cocina encontramos objetos de uso cotidiano: cacerolas, teteras, cubiertos, bebidas”, continúa fray Sergey. Se llevaron también una serie de altares portátiles, usados por los peregrinos para celebrar cerca del río. El franciscano cuenta que en la próxima Epifanía, en la que normalmente se va al Jordán para celebrar el bautismo del Señor, las iglesias deberían poder recuperar sus respectivos territorios.

Según los recuerdos históricos, los franciscanos realizan su peregrinación anual a este lugar al menos desde 1641. En 1932 la Custodia de Tierra Santa adquirió ese terreno, donde construyó la iglesia, que fue bendecida más tarde, en 1956,

Beatrice Guarrera

2018-07-23